Las estructuras de remuneração convencionales crean un desalineamiento estructural que no es un problema de gestión. Es un problema de propiedad.
Cuando los funcionários que ejecutan, gestionan y generan valor dentro de una empresa em carteira no tienen una participación estructural en los resultados que producen, la organización opera bajo un contrato implícito que es económicamente deshonesto: se exige esfuerzo, pero las consecuencias financieras de ese esfuerzo se acumulan en otro lugar. Las consecuencias conductuales y operativas de esa deshonestidad están bien documentadas: mayor rotatividade, menor esfuerzo discrecional, menor lealtad organizativa y una cultura operativa en la que los funcionários optimizan su remuneração en lugar do desempenho de la empresa.
El Princípio 1 resuelve esto a nivel arquitectónico. El cincuenta por ciento de los lucros netos corporativos se distribui de forma igualitaria entre todos los funcionários, con independencia do salário estándar, codificado en documentos de governança do fondo en lugar de dejarse a la aprobación do consejo en cada ciclo. El mecanismo es propiedad, no generosidad. Investigación do NBER, como "Creating A Bigger Pie?", documenta que las prácticas de reparto de lucros reducen la rotatividade, mejoran la lealtad y estimulan el esfuerzo de los trabajadores. Harvard Business Review documenta un incremento promedio de entre el 10 y el 15 por ciento en la productividad de o quadro de pessoal en firmas con reparto generalizado de lucros. Los datos do NCEO muestran entre un 4 y un 5 por ciento más de productividad y una estabilidad do empleo significativamente mayor en las empresas de propiedad de los funcionários.
Un análisis do NBER de 2023 sobre la ley de participación obligatoria en lucros de Francia constató que dichos mecanismos redistribuem los excedentes a los trabajadores sin afectar negativamente a la productividad, la investimento ni el desempenho empresarial.
La consecuencia para el investidor no es filosófica. La menor rotatividade, la mayor retención, el mayor compromiso de o quadro de pessoal y un desempenho operativo más estable a lo largo de los ciclos económicos son contribuyentes directos al valor empresarial y a la durabilidad do retorno. El Princípio 1 no pide a los investidores que sacrifiquen el desempenho financiero por la equidad laboral. Argumenta, con evidencia, que ambas cosas son lo mismo cuando la arquitectura es correcta.
Conclusión do Princípio 1: El reparto equitativo de lucros no es una elección de remuneração. Es una arquitectura de propiedad que produce empresas em carteira más resilientes y retornos de investimento más duraderos.