Para la comunidad global de inversiones y los arquitectos de la política multilateral, la narrativa argentina de 2024 y 2025 ha sido presentada como una clase magistral de terapia de shock libertaria. La administración Milei ha logrado lo que muchos consideraban imposible: un superávit fiscal primario sostenido y un desmantelamiento radical del inflado aparato estatal. Sin embargo, para el inversor institucional que realiza due diligence en terreno en Buenos Aires, persiste un acorde disonante. A pesar de la eliminación del sobregasto, el espectro de la inflación continúa acechando a la República.

En The SAVI Group creemos en mirar más allá de la fachada fiscal hacia la arquitectura monetaria subyacente. La persistencia de la inestabilidad de precios no es una anomalía del modelo Milei, sino una consecuencia directa de la ingeniería financiera sofisticada, aunque peligrosa, empleada para salvar la brecha entre estabilización y crecimiento.

El Carry Trade de 2025

Para comprender el actual entorno inflacionario, debemos revisitar la capitalización estratégica del carry trade que definió la segunda mitad de 2025. Al mantener el crawling peg a una tasa significativamente inferior a las tasas de interés prevalecientes, el gobierno subsidió efectivamente un entorno de carry trade donde los inversores vendían dólares por pesos para capturar altos rendimientos locales. Si bien esto absorbió exitosamente el exceso de liquidez en el corto plazo, el costo sistémico fue diferido, no eliminado. Cada punto básico de rendimiento ganado por los carry traders representaba un peso futuro que el BCRA eventualmente tendría que honrar.

La Oferta Monetaria Oculta

La administración suele afirmar que la imprenta está apagada. En un sentido fiscal estricto, esto es exacto. Sin embargo, la oferta monetaria ha continuado expandiéndose a través de canales más opacos. La transición de deuda del BCRA a deuda del Tesoro no eliminó el déficit cuasi-fiscal. Meramente lo reubicó. Los pagos de intereses sobre los nuevos instrumentos siguen generando montos masivos de liquidez. Adicionalmente, cuando el BCRA compra dólares del sector agrícola para reforzar sus exiguas reservas netas, debe emitir nuevos pesos para pagarlos, poniendo presión inmediata sobre los niveles de precios.

El Camino a Seguir

El Milagro Milei es actualmente un triunfo de la contabilidad fiscal, aún no un triunfo de la realidad monetaria. Para el inversor institucional, Argentina representa una oportunidad de alto alfa, pero plagada de riesgos monetarios ocultos. El carry trade de 2025 le dio al gobierno tiempo, pero no le dio una cura. Hasta que los impulsores cuasi-fiscales de la oferta monetaria se aborden con la misma implacabilidad que los despidos del sector público, la inflación seguirá siendo un rasgo persistente del paisaje argentino. La verdadera estabilidad no se encuentra en un superávit sobre el papel, sino en una moneda que las personas estén dispuestas a sostener.